lunes, 9 de enero de 2012

Dulce ingenuidad

Deberían conocerse más poetas adolescentes, pues aunque los adultos tienen más experiencia, pocas veces recuerdan las primeras veces... hay más claridad y personalidad formada, no existe tanta incertidumbre, tanta emoción por conocer... tanta INGENUIDAD… Cuerpo y mente abiertos a todo

Orgasmo espiritual… Tranquilidad, paz mental, dormir despierto, cuerpo sensible a cada sensación… lograr que el tiempo corra despacio, con delicadeza… sentir texturas, climas, brisa, escuchar con cuidado, oler la grama, la humedad… Cuerpo con la sensación de no poder ser perturbado nunca… Lograr aislar los sentidos… Olvidarse de la vista… El mismo efecto de un narcótico, pero con cierta serenidad… Lograr escaparse, mente y cuerpo, de cada conflicto… Dulce, sensual, delicado…

La divina ausencia del miedo… La mente en blanco, concentrada en la respiración… Aliviar los dolores, sentir cada vértebra separarse… Sentir como cede el cuerpo al ser dominado por la tranquilidad… Ser capaz de sentir… realmente sentir… Estar en armonía con tu cuerpo… Que tu mente no tenga más ideas que las que en este momento escribes con los ojos cerrados… Que cada experiencia se sienta como nueva, porque la mente está reposando… Regresa, miedo… Y torna todo torpe… Estoy perdida… No querer salir nunca de esto… Que la risa envidie este estado